jueves, 5 de diciembre de 2019

MOSQUITA MUERTA

Ingreso a la casa oscura, un ameno y  progresivo a lo siniestro de la afilada veladura, imágenes terribles, insólitas y sorpresivas me distraen. 

Los ojos duros y abiertos del animal me producen nauseas.

Actúo para no ser  vista como sirviente, sino como un plato que espera a un desconocido.

Automatismo y  reiteraciones me conmueven, el olor a humedad y las luces dispersas se trenzan en mis pestañas.

Buscando el amor encontré la traición y la muerte. La envidia  su miel; la inseguridad, su motor.

Corre como sombra gris en cuanto asome la sonrisa un Mosquita muerta.

Siempre alerta, siempre en la marca de salida; ahogada en mis amoldables tácticas, tratando de librarme de una imagen de mi misma.

                                 Kiari Bastardo.