Me niego a vivir la ficción del Wonderland,
he sufrido una estrepitosa caída aventada por la realidad a causa de la muerte de un hijo.
Me descompensó aun más, ese olor a dictura, a guerra, a muerte y el mal aliento que produce el hambre no me deja dormir.
Pienso en los somnolientos que aún duermen disfrazados y peinados, mientras yo me encuentro frente a frente mirando a los ojos del lobo.
Kiari Bastardo